Relações
Públicas na América Latina
por Jorge Federico Doldán Berlan
Balance Social, otra tarea para las Relaciones Públicas.
Por definición el Balance Social (BS) es un instrumento que
contribuye a implantar los principios de Responsabilidad Social
Corporativa dentro de las compañías, y a satisfacer la demanda
creciente de transparencia, perfeccionando el proceso de toma de
decisiones, incorporando una mayor sensibilidad en cuanto a las
expectativas de la sociedad.
Es el Balance Social como instrumento, un factor gravitante para la
gestión empresarial hacia el futuro, y, por lo tanto, se debe adoptar
con un enfoque muy estricto.
La implementación del BS requiere:
· Centrar en nuestro abordaje el diálogo con los stakeholders o
Grupos de Interés
· Planificar e Implementar procesos a nivel global, involucrando públicos
internos y externos.
· Incorporar los parámetros de estándares de BS, tales como el
AA1000 (11/1999 "Institute for Social and Ethical Accountability")
y GRI ("Global Reporting Initiative").
Éstos estándares para procesos, que van desde el modo como se
realizan los Reportes sobre la gestión social de una empresa,
incluyen principios básicos que fomentan el máximo nivel de
transparencia, de objetividad e imparcialidad, y promueven la
confianza dentro de la cual se podrá iniciar el diálogo con los
stakeholders, y requieren que el Balance Social cumpla con los
principios de:
· Inclusión: Tomar en cuenta y considerar las opiniones y
necesidades de los stakeholders;
· Integridad: incorporación sin prejuicios de todas las áreas
relevantes de actividad social y ética;
· Materialidad: alineación de intereses, expectativas y necesidades
de los stakeholders;
· Actualización Permanente: El Reporte debe incorporar la práctica
del seguimiento y la implementación permanente
· Verificación: Auditorias regulares de los procesos por parte de
una entidad independiente .
· Accesibilidad: rápido acceso a los reportes, y comunicación
efectiva entre la empresa y los stakeholders.
· Calidad de la información: información relevante, accesible y la
posibilidad de comparar diversos períodos o con la gestión de otras
organizaciones;
· Incorporación: inclusión del proceso de información en de las
políticas, así como en la toma de decisiones y en los sistemas de
gestión empresarial;
· Proceso de Mejora Continua: mediante medidas reconocidas y
auditadas de mejora de la gestión social respondiendo a los aportes
de los stakeholders.
En el año 2000, y según de Decreto 1171-2000, se reglamentó en la
Argentina el Balance Social, que por definición, involucra a las
empresas con más de 500 trabajadores, y que las obliga a elaborar y
entregar a os sindicatos que posean Personería jurídica, un
documento que se llama "Balance Social". El mismo intenta
contribuir a implantar los Principios de Responsabilidad Social
Corporativa dentro de las empresas, colaborando a la transparencia de
las mismas, conforme a las demandas populares, y a agilitar y hacer más
eficiencie el proceso de toma de decisiones, tomando como base o
siendo sensible a las expectativas de la sociedad.
Conforme a la Ley, los objetivos del Balance Social son:
1. "Realizar el diagnóstico de la gestión empresarial en un período
determinado, permitiendo la posibilidad de redefinir políticas,
establecer programas y evaluar la efectividad de las inversiones
sociales, con miras a la promoción de los trabajadores y de la
sociedad;
2. "Disponer de la información de la empresa y de sus
trabajadores así como de los sectores que se vinculan comercial o
productivamente con su actividad; y
3. "Facilitar el intercambio de la información necesaria y
suficiente a los fines del análisis de las cuestiones en debate con
el objeto de entablar una discusión fundada en datos objetivos y
negociar de buena fe, a fin de permitir alcanzar acuerdos equilibrados
en la negociación colectiva".
A pesar de las normativas dictadas por el decreto del Poder Ejecutivo
Argentino1171-2000, el BS (Balance Social), es un hecho voluntario que
pueden llevar a cabo las empresas; por tal motivo, la ley no establece
un método ni modelos determinados para realizarlo.
Es importante de todas maneras recalcar que el BS, al no estar
definido completamente, tiene perfiles vastos y vagos. Según Ignacio
González García de IDEA (Argentina): "el BS "es una
herramienta de la política empresaria que permite evaluar
cuantitativa y cualitativamente el cumplimiento de la responsabilidad
social de la empresa en términos de activos y pasivos sociales en sus
ámbitos interno y externo, durante un período determinado y frente a
metas de desempeño definidas y aceptadas previamente, con fines de
diagnóstico del clima laboral y social, información, planeamiento de
su política social y concertación con los diversos sectores con los
cuales la empresa se relaciona".
El origen de la necesidad de elaborar un Balance Social en las
empresas se encuentra en el reconocimiento de que el desarrollo de sus
actividades exige, en contrapartida, la Responsabilidad Social.
Actividades y Responsabilidad son elementos que están ineludiblemente
relacionados pues alcanzan a los públicos.
A fines de la década del 60 en Estados Unidos de Norteamérica el
sector empresarial debió soportar grandes presiones que se podrían
considerar, aunque sea convencionalmente, como inicio del Movimiento
por la Responsabilidad Social Empresarial. Luego, y como extensión
natural, el movimiento se extendió a la Europa Occidental, con
instancias destacables en Alemania con los aportes de Dierkes.
Los comienzos en Francia estuvieron vinculados al movimiento
cooperativo nucleado en la Confédération Genérale des Sociétés
Coopératives Ouvrières de Production -SCOP, donde, en forma
voluntaria, alrededor de un 50% completaba los formularios
correspondientes al Balance Cooperativo. Esto ocurrió hasta 1977,
fecha en la cual la Ley 77.769 terminó imponiendo el BS en las
empresas que ttuvieran más de 700 funcionarios.
En la década del 70 la UNIAPAC (Unión Internacional Cristiana de
Dirigentes de Empresas), difundió la idea de Responsabilidad Social
Empresarial y Balance Social en Latino América y es en los 80', que
en Brasil, Chile y Argentina la Asoc. de Dirigentes Cristianos de
Empresas -ADCE- presentan el modelo "Balance Social".
(tomado de "Una Empresa Noble" de Pablo Salvatori)
Es de importancia destacar que, si bien el Balance Social es un
instrumento nuevo en los distintos países, han existido a lo largo de
la historia diversas empresas sensibles y cuidadosas de los temas que
preocupan o implican a la sociedad, y que se manifiestan mediante la
puesta en funcionamiento de planes en los más diversos campos que
involucren a la comunidad, de instrumentación de políticas internas
armónicas, de promoción del respeto por los empleados, además de
responsabilidad ambiental y conducta fiscal, etc.
El Balance Social es mucho más que un plan filantrópico; es una política
que involucra a todas las acciones de las empresa en relación con
todos sus stakeholders, y debe incluir el más firme compromiso de
escuchar y responder, fomentando la comunicación en ambos sentidos,
atendiendo las expectativas razonables o aplicables de los
stakeholders, propiciando el diálogo transparente que permita una
mejor comprensión de sus problemas y, en lo posible, identificar las
soluciones satisfactorias para todos : empresa&stakeholders
La capacidad de escucha o recolección de datos que por las distintas
vías vienen de los Stakeholders permitirá actuar asertivamente en
consecuencia, e impulsará la mejora de la empresa integrante de una
sociedad.
Llevar adelante el desafiante Balance requiere de compromisos que no sólo
obligan a las máximas autoridades de la empresa (Top Board), y a los
empleados de todos los niveles y categorías, sino también deben
incluir a los Stakeholders de la compañía, labor ardua pero no
imposible.
La transparencia es la clave; la comunicación rápida, sin vueltas, y
la promoción de un cambio cultural en todos los rincones de la
empresa es vital.
Llevar a la realidad el nuevo proceso que comprende a tantas personas,
implica diversos momentos e instrumentaciones:
· Investigación y estudio de los ambientes interno y externos, en el
cual se debe obtener la información precisa y confiable para el
comienzo de las actividades con el objetivo en el éxito.
· Formación de Grupo de Trabajo de Seguimiento y Control, que esté
atento a los desvíos en los compromisos establecidos con los
stakeholders o grupos de opinión.
· Definición de roles y responsabilidades dentro de la empresa, con
elaboración de un relevamiento o sondeo interno entre empleados de
todos los niveles y divisiones para definir bases y las condiciones
para llevar a cabo el Balance Social.
Éste paso previo permite obtener conclusiones sobre:
· Cuáles podrían ser los stakeholders de la empresa, y los temas más
importantes para ellos con relación a la misma. estableciendo una
clasificación conforme el impacto recíproco entre ellos y la compañía,
detectando cuáles son los intereses más relevantes para ellos en
relación a la empresa y otras del ramo.
· Revisión de políticas y sistemas de gestión vigentes en la
empresa.
· Análisis de las acciones tomadas hasta ese momento.
· Compromiso presupuestal y viabilidad del proyecto.
· Propiciar el ambiente para estimular la elaboración de sugerencias
con relación al proceso y su implementación.
Ya en la fase de determinación de todo el proceso, se deben realizar
reuniones, charlas y presentaciones a todo el personal, sin distinción
de clase o nivel, para recoger opiniones, informar, preparar y
comprometerlo en las acciones de puesta en marcha del Balance Social.
El diálogo permanente constituye el núcleo central en todo el
proceso de Balance Social, y la principal herramienta para alcanzar el
éxito.
El diálogo franco sin rituales ni ruidos o interrupciones, es también
el instrumento para lograr una sólida confianza de los participantes
al entablar conversaciones. Ésta actitud de reciprocidad permitirá
además lograr esa confianza que no se logra en un instante, sino que
es una construcción de largo aliento.
No obtendremos respuesta de los stakeholders si no demostramos
transparentemente nuestras intenciones.
No obtendremos respuesta conforme a nuestras expectativas si no nos
mostramos abiertos, receptivos y respetuosos hacia nuestros públicos.
Y sí obtendremos respuesta si nos comprometemos con un conjunto de
valores amplio, revisado y aplicable.
La cruel lucha de las sociedades actuales, con una descarnada búsqueda
de la rentabilidad inmediata, y sólo en términos económicos
desoyendo el clamor popular o social, hace peligrar a muchas empresas;
o más bien, las condena a su desaparición.
Las empresas que asuman la necesidad de ser socialmente responsables,
y no solamente con fines de marketing y publicidad, propiciando únicamente
la imagen pública y reputación, sino como auténtica responsabilidad,
son las que terminarán logrando su supervivencia y reafirmando su
permanencia en el mercado, y en lo que es más importante: en el corazón
de sus públicos.
Las Relaciones Públicas tienen vital importancia en todo este proceso,
que además de lo tecnológico y la revisión de procesos productivos,
de canales y modalidades de venta, implica la participación humana.
Implica más que todo eso: nada se puede hacer sin el Hombre y los sueños,
expectativas y deseos de éste.